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LA PASION NO MUERE...
La pasión no se
muere sola, sino que la matan...
Los asesinos son aquellos que obedecen al pie de la letra los prejuicios
de la deserotización del matrimonio y aceptan un rutina, como
forma de vida. Y esto ocurre, cuando la pareja no hace nada por evitar
esta situación.
El desinterés sexual, ya sea en el hombre o en la mujer, no
es nunca un problema en sí, sino que es la punta de un iceberg,
que muestra que tras esta situación hay problemas sin resolver
en la relación de pareja o en uno de los integrantes.
Lo cierto es, que la relación sexual pasa a ser algo como un
termómetro, que marca el mayor o menor interés, no sólo
en la cama, sino en el comportamiento total de la pareja.
A lo largo de la relacion de una pareja se pasa por muy distintas
etapas.
Hay veces que los cambios, que vamos dando... nos permiten seguir
en pareja otras veces... en que no es así. Vuestra relación
de pareja puede influir mucho en vuestra relación erótica.
¿ La rutina en las relaciones puede producir
alguna disfunción sexual ?
El aburrimiento o la reiteración de comportamientos sexuales
suelen precipitar a la pareja en una carencia mutua de interés
sexual. En la mujer se manifiesta como una apatía ante las
relaciones, mientras que en el hombre se denomina deseo sexual inhibido.
Muchas personas ven fracasar sus experiencias matrimoniales como consecuencias
de fallas, de uno o ambos integrantes de la pareja. Es fundamental,
la comunicación y la falta de rutina. La presencia de la persona
deseada renueva las descargas hormonales, pero con la repetición,
las glándulas disminuyen sus secreciones. Menos excitación
y emoción por la presencia del otro se convierten en algo habitual
y el cerebro de las emociones reacciona cada vez menos. Así
se llega a la desaparición de la excitación sexual,
ni más ni menos que la rutina.
Pero no es una tragedia: basta renovar la excitación
para provocar de nuevo la actuación del cerebro de las emociones
y todo el engranaje del placer.
Cuando nuestros sueños
se han cumplido... es cuando comprendemos la riqueza de nuestra
imaginación y la pobreza de la realidad. (Ninon)
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